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QUÉ ES LA SOCIEDAD CEREBRO Y CÓMO INFLUYE EN LA ERA DIGITAL

Sociedad Cerebro y Era Digital



LA CLASE EN LA ERA DIGITAL


                                                                                                        A Eduard Punset, in memoriam

     La clase debe ser síntesis, el conocimiento hecho palabra, crecer mentalmente. Es también el momento de hacer aparecer las sinapsis, el instante de la creatividad compartida, el amor como fuente de todo conocimiento.
     La clase se justifica, pues, en tanto síntesis. Juntos evocamos los teoremas, el límite del saber. Se trata de ser un solo cerebro en los problemas más complejos.
     Los cerebros pueden trabajar en conjunto, esto es, se comunican por un acto primario evolutivo. Mientras más cerebros trabajan en un problema la solución se obtendrá más rápidamente. La clase por lo tanto es un gran cerebro. La didáctica, en consecuencia, es la ciencia, o disciplina –como prefieran llamarle- que tiene como objeto de estudio encontrar la forma de conectar las ideas, de fomentar la sinapsis que implica unir los cerebros, dos o más formas de pensamiento. Actualmente, algunas corrientes de pensamiento como el socio-constructivismo, el aprendizaje colaborativo, el aprendizaje cooperativo, entre otros, abordan o se aproximan al fenòmeno en cuestión.


     Los cerebros pueden trabajar en conjunto porque así lo han hecho durante millones de años. Es parte de la naturaleza del hombre la convivencia, el estar juntos; o dicho de otra manera, estamos juntos porque el universo es indomable. En cualquier caso, de alguna extraña forma nos encanta saber que no estamos tan solos.
     La inteligencia suprema puede venir por algún factor estadístico u otro que la naturaleza haya diseñado para tal fin. De allí que la inteligencia suprema es un momento de lucidez que puede presentarse en quienes constantemente piensan en soluciones específicas a problemas específicos; es decir, quienes hacen del pensamiento un método. Es un acto biológico, sí, y por lo tanto una pequeña parte del cerebro se habrá desarrollado.
     El aprendiz tiene momentos de lucidez, así el artista, el científico, el deportista, etc. La clase, por lo tanto, es un mecanismo que prueba la consistencia del cosmos, esto es, debe ser un espacio para la confrontación y el consenso, y debe atender inexorablemente, a los principios fundamentales de lo humano.
     De esta forma la civilización ha pretendido avanzar de forma sistemática hacia el fin último que es el confort, la perdurabilidad, la perpetuidad y la felicidad.
     Los salones de clase han sido el modelo de formación más importante para la humanidad, digan lo que digan. Todo comenzó a tener la misma dinámica que los salones de clases. Las reuniones, las asambleas, los cines, etc. Todo se dirime como en un salón de clase, con la misma dinámica de participación.
     Por ello los valores y los principios se ponen a prueba para ir afinando detalles culturales que pudieran estar interrumpiendo un proceso más complejo por algo claramente primitivo. Por lo tanto se debe entender que existen unos principios humanos, como la bondad, el amor y la vida, que no pueden desatenderse. De allí que un alumno, va a aprender y necesita aprender a cómo resolver los problemas humanos.
     El docente, por su parte, no puede ser un dictador. He allí el gran problema de nuestra sociedad actual. El docente debe ante todo resguardar la vida, respetar la libertad y los principios democráticos con sus alumnos, porque alguien que enseña debe ser el primero en saber que la vida está por encima de todo. Por lo tanto, un docente es, por sobre todas las cosas, un amante de la vida, un hombre que ha decidido ser un mediador de conflictos.

El docente debe ante todo resguardar la vida, respetar la libertad y los principios democráticos con sus alumnos, porque alguien que enseña debe ser el primero en saber que la vida está por encima de todo. Por lo tanto, un docente es, por sobre todas las cosas, un amante de la vida, un hombre que ha decidido ser un mediador de conflictos.
     
     Hay que entender que la docencia implica una gran responsabilidad en tanto el mediador o líder asume la dirección estratégica de un proceso que pudiera tener éxito o no dependiendo de las acciones y de la sapiencia del docente. El docente es minoría, o en otros términos, sobre el docente recaen las aspiraciones de un conjunto de personas con metas distintas. El viejo modelo gerencial en el cual uno manda y el otro obedece cada día es más obsoleto. Mientras el alumno no transgreda los principios fundamentales de lo humano, claro está, las decisiones deberían ser tomadas en consenso. Sí, el salón de clase es un pequeño país, un espacio-tiempo donde se ejercita la democracia.
     La clase es un sitio de paz, por lo que no está permitido imponer ninguna forma de pensamiento que no sea el que se haya aprendido en casa y que luego se haya confrontado en la escuela. De allí que el salón, como ya se ha mencionado, es una síntesis del pensamiento que logra decantar la sabiduría milenaria que resguarda la familia. La familia es un cerebro primitivo que resuelve problemas domésticos, con más o menos cierto nivel de libertad de acción, cosa que no siempre es así. La familia tiende a ser más estática que la clase formal. Así que pudiéramos decir que la familia es una unidad mínima de pensamiento. 

LA FAMILIA ES UNA UNIDAD MÍNIMA DE PENSAMIENTO
     
     Sin embargo, el hombre solo, desconoce los límites del conocimiento. Mientras más soluciones se le da a un problema más probabilidades hay de resolverlo. Parece sencillo pero no los es. Pensemos en el binomio Newton-Einstein por mencionar solo un ejemplo.
     Internet es un gran cerebro y la big data una gran masa de información que puede ser trasformada en conocimiento.  No hay nada nuevo en la red, es el mismo modelo del viejo salón de clases, con distintos canales, distintos protocolos -si me permiten el tecnicismo-; millones de mentes resolviendo problemas concretos y complejos.
     Lenguajear (Maturana Et. Al.) es más allá que un mero acto comunicativo; es reordenar el lenguaje de tal forma que se pueda resolver un problema complejo; es llevar al lenguaje a su punto de quiebre, de ruptura; es lo mejor que puede pasar entre todas las posibles opciones.
     Por lo tanto, la red es el más grande cerebro que allá conocido la humanidad desde sus orígenes hasta la actualidad. Cada segundo hay una descomunal cantidad de algoritmos que se resuelven, millones de procesos binarios, millones de conexiones. Internet supone una transformación de la inteligencia porque el cerebro evoluciona hacia el desarrollo de su capacidad de resolución de problemas. El cerebro se acostumbra a resolver problemas en menos tiempo.
     La Era Digital demanda un esfuerzo importante por parte del cerebro. Hay más sinapsis por segundo. La red ya es más grande que el cerebro, lo sobrepasa, por lo que sería correcto afirmar que hoy en día la red, el internet, está fuera de la comprensión de cualquier mente. Bases de datos con miles de millones de entradas; el imput total sobrepasa cualquier forma de pensamiento.
      Los procesadores han superado a los humanos y esto es un acto de nobleza, el Frankestein de la Era Digital, el monstruo de las mil cabezas, el ente creado que nadie sabe en qué terminará. Nadie sabe hacia dónde va, lo único cierto es que los cambios son terriblemente vertiginosos. La capacidad de almacenamiento es, lejos, mucho más grande que la de cualquier humano conocido hasta ahora. Nadie puede asimilar tal imput. No existen las condiciones biológicas para ello, por el simple hecho de que la esperanza de vida hoy está muy por debajo del tiempo que se necesita para que la información total de la red sea comprendida, analizada y aprendida. Y dado lo exponencial en el crecimiento de esa gran masa informe de información es claro que el hombre jamás va a poder superar a una computadora.
     Todo apunta a que los procesos computacionales llegarán a un punto de independencia tal que no solo se trata de la inteligencia artificial o la realidad virtual, sino que pudiéramos estar hablando de auto-recuperación y/o auto –reparación mecánica y cuántica, esto es, que las máquinas tengan su propio taller de impresión de piezas y puedan recuperarse a sí mismas; un sistema de salud tecnológico, lo cual implicaría la aparición de la autorregulación del Sistema Dinámico Central de Pensamiento

     De tal manera que, materia prima, inteligencia y tiempo es lo que se necesita para hacer un ecosistema inteligente, si me permiten la redundancia.


Carlos Zarzalejo
PhD en Educación; Msc en Gerencia

Comentarios

  1. Excelente artículo mi querido amigo, felicitaciones y éxitos

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    1. Gracias Arturo. Es un honor para mí tu lectura y tu aporte.

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  2. Interesante artículo. Gracias Zarzalejo ... me encantó.

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    1. Gracias María. Un abrazo para ti y para tu hermosa familia.

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