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LA VIRTUALIDAD EN LA ERA DIGITAL

LA VIRTUALIDAD EN LA ERA DIGITAL


    

     La virtualidad no es nueva. No es la intención en este artículo de hacer una revisión etimológica de la palabra “virtual” y “virtualidad”. Los datos que se tienen demuestran claramente que la virtualidad proviene de la palabra virtud, en tanto posibilidad de conectarse más allá de lo meramente corporal.  
     Es Santo Tomás de Aquino quien logrará establecer la división entre lo corporal, que representa el mundo sensible, y lo virtual que va más allá de lo real. Santo Tomás estuvo inspirado en las ideas aristotélicas que dieron lugar al concepto de dymamis que está relacionado con la potencia.
     Sin embargo, el hombre desde los inicios del proceso de hominización ha buscado reproducir mundos alternos.
     Las pinturas rupestres en las Cuevas de Altamira (al menos 35 mil años de antigüedad), por solo mencionar un ejemplo, son prueba de que el hombre siempre ha buscado recrear realidades alternas y abrir los portales de la imaginación a través de la activación sensorial.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:12_Vista_general_del_techo_de_pol%C3%ADcromos.jpg#/media/File:12_Vista_general_del_techo_de_pol%C3%ADcromos.jpg

     De tal manera que pudiéramos decir que la actividad cerebral, en ciertos estados como el sueño, o bajo la influencia de sustancias, siempre ha podido abordar lo intangible de forma natural.
     Cuando se lee, la mente tiene el poder de estimular el cerebro. Así también las artes logran tal objetivo. Al decir de Edgar Morin, refiriéndose al cine, “la visión sola – acompañada de una música vaga- ha podido asumir la función  y el papel de los otros sentidos, reconstruir un universo multisensorial. ¿Quién se da cuenta de que le falta una dimensión a la pequeña imagen fotográfica del filme? ¿Quién se da cuenta de que el film no tiene olores?”
     El hombre, a lo largo de la historia, ha intentado reflejar la vida en su más amplio significado, por medio de los signos y símbolos. A través del lenguaje, a través de lo pictórico y lo escritural. Las pinturas rupestres del hombre primitivo lo demuestran. Allí es donde el arte y la comunicación comienzan a hacer una historia que no tiene solución de continuidad hasta nuestros días. La aparición de la escritura generó la creación de nuevos espacios sensoriales y quizás no sólo la activación de lo visual, sino que posiblemente, un vestigio remoto de lo que pudiera ser la incorporación de lo auditivo en el proceso de comunicación. Porque en muchos casos, lo escrito debía ser declamado para alguien o para una multitud. Incluyendo movimientos, gestos, inflexiones de voz, que eran capturados por la audiencia.
     El cine no permitía ni la interacción, ni la comunicación síncrona. Sólo generaba un espacio de comunicación asíncrono. Teóricamente se veía algo que ya paso. La televisión, con la inclusión de las trasmisiones vía microondas, permitieron la presentación de hechos en tiempo real. 

El Cine en la Era Digital -Edgar Morin

     Sin embargo es la llegada de Internet y la Era Digital lo que realmente permite la interacción, rompiendo definitivamente con las barreras del tiempo y el espacio.
     El término virtualidad, referido a las tecnologías de comunicación e información, basadas en lenguajes computacionales,  fue acuñado por primera vez bien avanzado el siglo XX. “Parece claro que el significado actual del término virtual que lo relaciona con internet y la alta tecnología informática –como los simuladores de realidad– procede de la expresión “realidad virtual”, acuñada por el informático Jaron Lanier a principios de los años 80”. (Antoni Biosca i Bas, 2009).
     La pregunta fundamental es ¿hasta dónde nos va a llevar el concepto de virtualidad? ¿Podremos algunas vez habitar nuestros mundos alternos, nuestras realidades segundas, nuestros dobles cuánticos? Es probable que las investigaciones recientes nos arrojen datos interesantes sobre el desarrollo de tecnología que pueda activar los sentidos de tal manera que no exista diferencia entre la virtualidad y lo estrictamente real en la Era Digital.



Carlos Zarzalejo


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